Desde
hace un tiempo vengo observando que la mayoría de la población se
decanta por comprar en comercios low cost, desde la comida hasta los viajes
pasando por infinidad de sectores.
Queremos comer por 5 euros sin importar lo que ingerimos, si
podemos viajar por 10 € ida y vuelta hasta Londres mucho mejor. Esas Nike que
tanto te gustan están 15 € mas baratas en Wiggle (tienda deportes online) que
en cualquier tienda de aquí de Albacete y no dudas en ahorrártelos, aunque la
tienda de Albacete de empleo a 3 vecinos tuyos que casualmente son los que
luego compran en tu empresa local.
Queremos que nuestros hijos cobren como mínimo 1500 €
mensuales, si puede ser siendo funcionarios, pero por supuesto no dudamos en
ahorrarnos esos 50 € de IVA en el taller y por eso acudimos a ese taller que nos lo permite, nada de ser los tontos
que pagan IVA en el taller legal.
Nos quejamos amargamente del mileurismo y queremos comprar
pantalones por 10 € y camisetas a 1 €. ¿Qué creemos que el trabajador que lo ha
fabricado tiene 14 pagas y vacaciones pagadas?
Todos los días maldecimos los 6 millones de parados mientras le echamos la culpa al presidente
de turno, que no dudo que tenga mucha, pero mientras compramos en empresas que
explotan a sus trabajadores y que retornan a España vía impuestos la
maravillosa cifra de 0 €.
¿Nos paramos a pensar qué hay mas allá de nuestras compras ?
Rotundamente NO.
¿Por qué no nos damos cuenta que lo que compramos en
ocasiones puede ser mas importante incluso que lo que votamos, ya que a menudo
los poderes económicos controlan a los gobernantes?
Y lo más triste es que esto no es causa de la crisis, esto
es algo que España lleva en las venas, como la corrupción. Aquí no se valora la
calidad o el servicio, aquí solo se valora el propio interés a corto plazo.
Y como siempre un gran interés a corto plazo se paga en el
futuro, nadie da duros a 4 pesetas, si seguimos guiándonos por el precio, por
el fraude y por la corrupción pronto seremos un país tercermundista, y créanme
eso no está tan lejos.